Los
niños con Síndrome de Asperger tienen una inteligencia elevada (IQ), pero
escasa interacción social y emocional. Sus formas del habla son raros y la
entonación al hablar es monocorde, es decir, que habla comúnmente con la misma entonación.
Les resulta difícil interpretar las expresiones de la cara y entablar relaciones
con sus compañeros apropiadas para la edad. Se obsesionan por temas poco
usuales y tienen conductas repetitivas. Debido a su modo engreído al hablar,
los niños con SA suelen recibir el sobre nombre de “Maestrito” o “Sabelotodo”.
Les cuesta mucho manejar el trato e interacción que se deben dar en los
aspectos sociales de la escuela o el trabajo y, a menudo, son usados como
objeto de burla.
El Síndrome de Asperger forma parte del aspecto
autista, existen casos donde permite a quienes lo padecen pasar por
alguien relativamente normal en sociedad. Es una enfermedad que rara vez se presenta,
sin embargo, se sospecha que personalidades como el pintor Miguel Ángel o
el físico Albert Einstein lo padecían, esto debido a que al padecer SA se causa
una obsesión por algún tema en específico, puede ser este artístico, matemático,
cultural entre otros.
Para muchos este síndrome es considerado un don,
pues el IQ que se presenta es demasiado
elevado y puede llegar a tener un nivel de conocimiento extraordinariamente
alto que se destaca entre las personalidades ordinarias.